El cardenal Zen advierte del cisma de la FSSPX - Pero "respeta la conciencia"
Sugiere dos cosas a tener en cuenta:
1. Debe evitarse por todos los medios un cisma, porque causaría un daño grave y duradero a la Iglesia.
2. También debe respetarse un grave problema de conciencia: "¿Cómo se puede obligar a alguien a seguir unas enseñanzas que niegan evidentemente la Santa Tradición de la Iglesia?".
El cardenal Zen duda de que el diálogo entre la FSSPX y el Dicasterio para la Doctrina de la Fe dé sus frutos:
"Tucho, que pretende deshacer las tradiciones de la Iglesia, ¿cómo no va a odiar a la FSSPX? Probablemente se alegrará de verlas excomulgadas".
El cardenal Zen confía en el papa León XIV, a pesar de que es él quien mantiene a Tucho como su prefecto en el Dicasterio para la Doctrina de la Fe. El cardenal Zen se refiere a León XIV como "el buen Padre".
"El Papa León XIV es alguien que escucha. Comprende, y ayudará a sus hijos a comprender que ciertas cosas llevadas a cabo en nombre del llamado 'espíritu del Concilio', pero contrarias a la Tradición de la Iglesia, no forman parte en realidad del Concilio Vaticano II".
El cardenal añade que es claramente un error intentar eliminar la misa en el rito romano: "El Novus Ordo no respetó las intenciones de los Padres conciliares". (El obispo Athanasius Schneider ha reunido abundantes pruebas de ello)".
La ingenua conclusión del cardenal Zen: "Depositemos nuestra confianza en León XIV".
Traducción IA