El amor inclusivo de Dios respeta a los homosexuales - Arzobispo Scicluna
Su texto emplea categorías y retórica psicológicas como "sentimientos", "heridas", "debilidades", "miedo", "autocastigo", "duda de sí mismo", "dependencia", "curación", etc.
Como si no existiera el pecado, monseñor Scicluna afirma que "nuestras historias, relaciones, preguntas e identidades nunca están más allá de la mirada amorosa de Dios".
Cree que "nuestras experiencias vividas -incluidas nuestras preguntas, heridas y esperanzas- no son obstáculos para Dios, sino lugares de encuentro".
"Muchos de nosotros, incluidos los católicos LGBTQ, experimentamos la fragmentación: una sensación de estar divididos entre la fe y la identidad, la iglesia y uno mismo, la esperanza y el miedo. La presencia de Dios nos atrae suavemente hacia la integración y la paz".
La frase clave es: "Estamos llamados a convertirnos en personas que acogen, escuchan y acompañan a los demás con respeto y ternura, independientemente de las diferencias religiosas, culturales, raciales o sexuales. En eso consiste el amor integrador de Dios".
A diferencia de monseñor Scicluna, Jesucristo llama a los pecadores al arrepentimiento y a apartarse del pecado, advirtiéndoles repetidamente -unas tres docenas de veces- del juicio, la Gehenna y el fuego eterno.
Imagen: Charles Scicluna © Mazur, Episkopat.pl CC BY-NC-ND, Traducción IA